Capsulix
En Santomera todo el mundo conoce a la Familia Cítrix, pero pocos saben lo que pasó el día que un desconocido con forma de cápsula apareció en medio del huerto. Esta es la historia de cómo un malentendido estuvo a punto de desatar una guerra... y de cómo terminó uniendo a una familia un poco más grande.
El desconocido que llegó al huerto
Todo empezó una tarde cualquiera en las callejuelas de piedra del huerto. Limo, el más pequeño de los hermanos, iba paseando con su tío abuelo cuando se cruzaron con una figura amarilla y alargada que nadie había visto antes: Capsulix. Ninguno de los dos sabía qué pensar de aquel personaje tan distinto a ellos, así que hicieron lo que haría cualquier niño curioso: preguntárselo el uno al otro en voz baja.
El malentendido
El problema es que Capsulix les oyó. "¿Y tú qué crees? ¿De dónde habrá salido este tío?", susurraba Limo. "Ni idea... es muy raro la verdad", respondía su tío. Palabras inocentes, dichas sin mala intención, pero Capsulix las interpretó fatal: pensó que se estaban riendo de él, como si hubiera salido de una mala película de pringaos. Nadie le había explicado quién era ni de dónde venía, y ese silencio se llenó de la peor manera posible: con desconfianza.
Esa desconfianza no tardó en convertirse en rivalidad abierta. Poco después, Limo y Capsulix ya se miraban con los brazos en jarras junto al cartel que preside la entrada del huerto: "¡Al natural sabe mejor!". Dos formas de entender el mundo, frente a frente, cada una convencida de tener la razón.
Capsulix se tuerce
Sin nadie que le explicara la verdad, Capsulix dejó que el rencor le comiera por dentro. Y un rencor no explicado, tarde o temprano, se paga con alguien. Empezó a arrasar el huerto, pisoteando limones a su paso, hasta que mamá Vitrix lo pilló con las manos en la masa. La matriarca de la familia, siempre protectora de cada árbol y cada fruto, no se lo pensó dos veces: rodillo en mano, salió corriendo detrás de él por las calles empedradas.
Dos ejércitos, un camino
Lo que empezó como una persecución se convirtió en algo mucho más grande. Capsulix reunió a todo un ejército de cápsulas, cada una con su propia armadura y bandera negra de calavera. Al otro lado del camino, la Familia Cítrix no se quedó atrás: limones armados con escudos de rodaja de limón, banderines con el árbol familiar y, al frente de todos, mamá Vitrix, dispuesta a defender su huerto hasta el final. Dos ejércitos, un mismo camino de tierra entre ambos, y la sensación de que la guerra era ya inevitable.
Lo inesperado
Y entonces, justo cuando todo apuntaba al enfrentamiento, pasó lo que nadie esperaba. Mamá Vitrix, en lugar de atacar, abrazó a Capsulix. Ese abrazo, envuelto en una luz dorada, hizo que años de rencor y malentendidos se deshicieran en un instante. Capsulix rompió a llorar: "Esto es lo que siempre he querido, mamá Vitrix". Ella no dudó ni un segundo: "Ya eres de la familia".
A veces basta con que alguien se pare a escuchar de verdad, en lugar de asumir lo peor, para que una guerra se convierta en un abrazo. Capsulix pidió perdón por lo que había hecho, y la Familia Cítrix, fiel a su forma de ser, lo acogió sin rencor. Porque en Santomera, hasta el visitante más inesperado puede acabar siendo familia.
Un ejército de limones
Pero mamá Vitrix no se quedó satisfecha con recuperar solo a Capsulix. Mirando a todo aquel ejército de cápsulas que aún dudaba, plantada frente a ellos con su cayado en alto, les lanzó una propuesta: "Si queréis que os convierta en cápsulas limones y forméis parte de mi ejército en defensa de la tierra del limón, levantad vuestra mano". La respuesta no se hizo esperar: un "¡¡¡Sííííííí!!!" unánime, gritado por todas las cápsulas a la vez, con las manos bien altas.
Mamá Vitrix cumplió su palabra. De su cayado brotó una luz dorada que envolvió a todo el ejército, transformando uno a uno a aquellos soldados de metal en pequeños limones, algo confundidos pero sonrientes ante su nueva piel. Y así, sin necesidad de una sola batalla, el que iba a ser un ejército enemigo se convirtió en la nueva generación de la Familia Cítrix. "¡Bienvenidos a la Familia Cítrix!", proclamó mamá Vitrix, rodeada ya de sus hijos de siempre y de todos los recién llegados.
Continuará...